No pierdas los nervios en los exámenes

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? Cómo luchar contra el temido olvido ? Diferentes maneras de repasar ? Cómo actúa la respuesta de ansiedad ? Organización y planificación del tiempo de estudio ? Mejorar la concentración Perder los nervios cuando más necesitamos estar tranquilos es, obviamente, contraproducente para el rendimiento. Los exámenes, de cualquier tipo y a cualquier edad, son una buena muestra de ello. Con este libro aprenderás no sólo a controlar la ansiedad que aparece en los momentos críticos y gestionar mejor el estrés, sino también a ejercitarte en el conocimiento de ti mismo y en la autorregulación de tus emociones. La autora, psicóloga especialista en asesoramiento personal, académico y vocacional, ofrece una gran variedad de herramientas, tanto para el ámbito universitario como escolar, que valen para adquirir confianza en nosotros mismos hasta que, casi sin darnos cuenta, dominamos las nuevas habilidades y ello nos permite presentarnos con éxito a las pruebas. ? Aprender a priorizar y planificar el tiempo de estudio ? Técnicas para una mayor comprensión ? Los factores que afectan al rendimiento académico ? Huir del perfeccionismo Un libro muy práctico, con historias personales y situaciones concretas de exposición a los nervios, que nos ayuda a manejarlos y nos enseña qué hacer antes, durante y después de los exámenes. Comienzo este libro sobre las mismas fechas en que una horrible y espeluznante noticia asalta en los medios de comunicación. Una madre ha olvidado a su hijo en su coche durante cinco horas en pleno mes de julio. Resulta que se le olvidó pasar por la guardería y dejarlo, antes de entrar a trabajar. Cuando terminó su jornada laboral, fue ella misma quien, horrorizada, encontró a su hijo en el interior del coche, ya sin vida. Qué situación tan dramática. Resulta difícil imaginar el terrible dolor que debió de sentir esa madre, y la enorme culpabilidad que la acompañará siempre. Según comentan en la prensa, la madre llegaba tarde a trabajar y además tuvo un pequeño accidente con un camión; parece ser que ambas cosas le causaron un estado de nerviosismo tan intenso que olvidó dejar a su hijo en la guardería de camino a su puesto de trabajo. Y me pregunto yo: ¿puede un estado de nerviosismo, un shock, una disputa o discusión por el motivo que sea hacer que una madre olvide a su hijo, a lo que más se puede querer en la vida, dentro de un coche? ¿Cómo puede la ansiedad bloquear y nublar tanto a una persona? ¿Cómo puede este ritmo de vida ?de prisas todo el día y de llegar siempre tarde? repercutir en una persona hasta ese punto? ¿Cómo puede ese nerviosismo hacer que olvidemos nuestras prioridades y pongamos cuestiones materiales o económicas por encima de la vida humana? Tenemos que reflexionar sobre estos aspectos y ver qué está pasando en nuestra sociedad, donde en algunas ocasiones suceden hechos como éste, que llaman mucho la atención de la población, o como el de unos chavales menores de edad que violan a una niña de 13 años o que queman a un indigente en un cajero. Son, afortunadamente, hechos aislados, pero parecen un síntoma evidente de que esta sociedad está enfermando y que debemos tomar medidas cuanto antes. No podemos perder de vista qué estamos transmitiendo con nuestros actos: con las prisas, las carreras, las discusiones por el trabajo o por el tráfico? Parece que no hay tiempo para la convivencia, el diálogo, la comprensión y el entendimiento. Faltan momentos para estar con nuestra pareja, con nuestros hijos, con nuestros padres, o para salir con amigos. En vez de dedicar tiempo a nuestros hijos, los apuntamos a realizar actividades extraescolares y pasan la gran parte del día con otras personas que no son su familia. ¿Sabemos qué valores se les están transmitiendo o qué valores les estamos transmitiendo nosotros? Son cuestiones sobre las que debemos reflexionar sin más demora. Hemos de revisar la manera en que estamos educando a las nuevas generaciones y saber qué valores estamos transmitiendo, pues éstos son los pilares para una adecuada convivencia. Educar en valores es lo primordial. Por tanto, si nos centramos en el tema de la ansiedad ante los exámenes, tenemos que decir que es algo que forma parte de la vida cotidiana (al igual que el estrés); además, la cantidad de tensión que cada persona es capaz de tolerar resulta diferente, y varía según el momento, las circunstancias personales, laborales o familiares. De hecho, cierto grado de ansiedad es normal ante situaciones nuevas o desafiantes, e incluso puede ayudar a la persona a estar preparada para afrontarlas. Pero para mucha gente la ansiedad experimentada es tan intensa que puede llegar a bloquear la capacidad de actuar, tomar decisiones, expresarse o manejar situaciones cotidianas. A medida que vamos avanzando en las etapas educativas, sobre todo en Secundaria y Bachillerato, cada vez va aumentando más el nivel de exigencia para los estudiantes, y el acceso a la universidad se convierte en una etapa especialmente estresante. De hecho, durante los años de universidad las principales circunstancias que contribuyen a experimentar ansiedad y estrés suelen estar relacionadas con dejar la casa familiar, tener que viajar diariamente muchos kilómetros, hacerse cargo de la economía propia y compartir piso (o bien vivir solo), a la vez que atender las responsabilidades académicas, las clases y las relaciones personales. A esto hay que sumarle a veces los eventos positivos, como enamorarse o preparar un viaje de estudios, que aunque sean agradables también añaden cierta tensión. Las situaciones académicas que generan los niveles más altos de ansiedad son los exámenes y las exposiciones orales. Asimismo, es frecuente que la persona generalice esta ansiedad a otros ámbitos de la vida y acabe adoptando unas pautas de actuación con su entorno que impliquen la evitación de situaciones que puedan producir sentimientos similares. En el caso de los estudiantes, con frecuencia este patrón conduce a situaciones de aislamiento social y afecta negativamente al rendimiento académico. En este libro hemos tratado de aglutinar toda aquella información que creemos necesaria para comprender el fenómeno de la ansiedad, en general, y la ansiedad ante los exámenes, en particular. La gran mayoría de las recomendaciones que ofrecemos hacen referencia al ámbito universitario, aunque por supuesto se hacen extensibles al mundo preuniversitario, concretamente a los periodos de Bachillerato y Educación Secundaria Obligatoria. En todo el texto predomina el uso del «nos», del nosotros, ya que se entiende que a todos nos podría pasar lo mismo si estuviéramos en las mismas circunstancias y nos comportáramos de la misma manera que la persona que en ese momento está teniendo ansiedad (no se trata de marcar diferencias entre el experto y el aprendiz). Vamos a tratar de explicar una gran variedad de estrategias y pautas con el objetivo principal de ayudar a las personas a mejorar el conocimiento de sí mismas y aprender a autorregularse a nivel emocional. De hecho, antes de pasar a desarrollar el contenido de este libro, queremos hacer una breve distinción entre lo que se entiende por salud física y salud psicológica, cuestión que servirá de base para entender la filosofía de estas páginas.

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