Liderando en el infierno


Autor/es: Alberto Levy
Liderando en el infierno
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?Hemos definido a la competitividad como el emergente sistémico de la interacción entre la productividad, del lado de la oferta y el posicionamiento, del lado de la demanda. Si bien estas dos visiones son a veces opuestas, permiten explicar, definir, fundamentar, mejorar, optimizar el desarrollo de la competitividad. En efecto, estas perspectivas son esenciales para la comprensión, el análisis y la optimización de la competitividad. Pero falta un enlace, un concepto. Falta, especialmente en esta era tecnológico-cognitiva, una dimensión que ?muchas veces irresponsablemente? ha sido relegada tanto en lo estratégico como en lo operativo. Esta dimensión es la de la logística. De ella dependen las dos macrodimensiones que ya mencionamos: la productividad y el posicionamiento. La logística depende, a su vez, de la circulación física y de la circulación informacional. Es clave comprender este concepto fundamental a la hora de definir la competitividad. La logística, la ?tercera dimensión? nos permite comprender la vinculación operativa entre los diferentes elementos del sistema del cluster. El concepto de competitividad tiene diferentes matices según el tipo de organización de que se trate. Para las empresas, la competitividad es el instrumento que sirve para lograr sus objetivos económicos y mantener esos logros en el tiempo. La creación de valor económico sustentable depende de la capacidad de aumentar el valor en el tiempo. En cambio, para las organizaciones sin objetivos económicos, como una organización no gubernamental (ONG), competitividad significa lograr efectivamente la misión para la que fue creada, por ejemplo, que la gente se cure si está enferma. Se trata, entonces, de la creación de valor social. Hay un tercer tipo de organizaciones, que son las que tienen ?dilema de objetivos?. La mayoría de las empresas del Estado tienen que orientarse hacia un objetivo no económico, por ejemplo, la sustitución de importaciones, el desarrollo de una región del país o la disponibilidad nacional de una tecnología. Pero no pueden existir si no alcanzan también ?simultáneamente? un objetivo económico. En este caso, la competitividad significa equilibrar estos objetivos y escapar de la ambigüedad. Creo que tanto las empresas como las ONG deben tender a lograr creación de valor económico y creación de valor social. Éstas son las que logran creación de valor sustentable.? EXTRAÍDO DE LA INTRODUCCIÓN

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